Con más de 2000 millones de jugadores en todo el mundo, no es de extrañar que empresas grandes y pequeñas se peleen a diario por conseguir un trozo de este pastel relacionado con los videojuegos educativos. Igual que sucede en el terreno de las Apps, donde todo el mundo quiere crear una aplicación propia que pueda lanzar al mercado y se diferencie del resto, con los videojuegos pasa tres cuartos de lo mismo. Si no puedes destacar por originalidad en la historia, intentarás hacerlo por el diseño de personajes, por unos escenarios espectaculares o por lo que aporta a nivel didáctico, todo suma.

Dicen los expertos, que como norma general el primer contacto con los juegos interactivos o videojuegos educativos tiene lugar antes de los 2 años. Pequeños de apenas año y medio toquetean las tablets o los móviles para recibir una respuesta en forma de movimiento o de sonido. Sonidos de animales, colores, formas… serán sus primeros compañeros en este campo. Son proyectos interacivos que ayudan a pequeños y no tan pequeños a descubrir y fomentar ciertas habilidades. Pensados y programados para aportar conocimientos multidisciplinares a todo tipo de usuarios.

Pero el potencial didáctico de los videojuegos es muy amplio. Desde juegos que ayuden a la formación diaria dentro de las aulas, a otros que apoyan los procesos de trabajo con personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Todos tenemos en mente esa noticia de principios de verano sobre Keith Stuart, jefe de la sección de Videojuegos del diario británico The Guardian, que conectó con su hijo autista a través de Minecraft.

Así que si estás pensando en dedicarte al mundo de los videojuegos, te recomendamos que eches un ojo a todo el material educativo que gira en torno a este tema. Es fantástico que sepas crear entornos, te manejes de maravilla con el modelado orgánico y le des mil vueltas a tu compañero con el motor de render. Pero ¿y si además a la hora de crear tu propio videojuego, piensas también en cómo puedes ayudar a otras personas con tu aventura gráfica?. Ten en cuenta las enormes posibilidades didácticas que ofrecen las TIC. Quizás con tu trabajo ayudes a desarrollar el pensamiento estratégico, incentives la habilidad de otras personas con la agilidad numérica o les ayudes a relacionarse mejor con su entorno. Establecer sinergias entre el sector educativo y la industria del videojuego es algo que merece mucho la pena explorar.

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