noviembre 2018

  El año 2017 ha sido, según empresarios y expertos reunidos en el Salón Inmobiliario Internacional de Madrid, el de la consolidación de la recuperación del sector, por lo que el 2018 ya ha empezado con buen pie y con un aumento significativo de la oferta inmobiliaria.
  La Realidad Virtual es una tecnología que cada vez está ocupando más terreno en el campo de la Arquitectura y que se postula como una de las salidas con más futuro para los jóvenes graduados en esta disciplina. En estudios de Arquitectura o en sector inmobiliario, la Realidad Virtual está borrando del mapa a los planos y las maquetas, en lo que a relación con el cliente se refiere.
  El arquitecto debe saber que adaptarse novedades tecnológicas es una cuestión de supervivencia en el mercado. Planificar, crear, dibujar e imaginar son características básicas de todo profesional del mundo del design, pero actualmente el profesional que sea capaz de satisfacer las necesidades de los consumidores tendrá un plus frente a los arquitectos tradicionales.
  Nuestro Máster de Realidad Virtual con Unreal Engine no es nada parecido a lo que has visto en la universidad, queremos introducirte al mundo de las simulaciones y de la realidad virtual. Para eso utilizamos el Unreal Engine; una herramienta muy utilizada por desarrolladores de videojuegos, pero también muy útil para el sector de la Arquitectura. Ven a vivir tus sueños de forma mucho más real con  Unreal Engine 4.
  Sin duda, hay muchas razones para escoger Unreal Engine 4 como motor de renderizado, sobre todo si se trata de un proyecto arquitectónico. Su rapidez, potencia y calidad gráfica son razones de peso, pero hay otras características más específicas que hacen de este software el ideal para crear una experiencia inmersiva incomparable.
  Los entornos 3D en Arquitectura se han normalizado como un servicio más que ofrecen los estudios y que gozan de especial relevancia a la hora de interactuar con los clientes. De este modo, pueden ver lo que están comprando antes de que se ponga la primera piedra